Ricardo Ceratto, CEO de Marfa Travel, comparte un relato tan honesto como cercano sobre su evolución profesional y personal. Un recorrido que comienza lejos del sector turístico y que, casi sin darse cuenta, le lleva a formar parte de un proyecto familiar en el mundo de los viajes y el MICE. Entre anécdotas y reflexiones, pone en valor el esfuerzo, la adaptación y la pasión que hay detrás de una profesión que, como él mismo demuestra, acaba enganchando.
Comienzo con una gran revelación: El físico mutante soy yo, pero por favor, no confundir con el hecho de tener un físico mutante (que no es el caso a pesar de lo que pueda pensar alguno).
Para aquellos a los que os he enganchado con el título y estáis pensando si he dejado mi medicación, os diré que no, estoy muy bien y me gustaría que siguierais leyendo porque os voy a contar la historia de una mutación profesional, cómo cambiar de vida y terminar en el mundo MICE trabajando con mi madre y mi mujer sin morir en el intento.
Érase una vez, un estudiante de C.C. Físicas (especialidad de Cálculo Automático, es decir Informática y Automática) que al terminar la carrera comenzó a trabajar en el departamento de Ingeniería de una importante empresa de Telecomunicaciones.
Como buen informático, le gustaban los comics, Star Wars, Star Trek (sí, son compatibles) y frikadas varias que no vienen al caso.
Pasaron lo años y conoció a una Agente de Viajes que trabajaba con su madre (también Agente de Viajes) y dijo: ésta es la mía, si me caso con ella, ¡voy a viajar gratis toda la vida!
Esto fue hace 30 años, y 5 años después a su madre y su mujer les entró el gusanillo emprendedor (sin duda muy valientes, dos mujeres emprendedoras comenzando de la nada hace 25 años).
El pobre no sabía dónde se metía, ¿viajar gratis? ¿coger vacaciones? De repente comenzó a conocer el significado de lo que es trabajar duro. No sólo por ser negocio propio, sino por lo complejo del sector.
Dos años después de fundar la Agencia de Viajes, y antes de que las chispas provocaran un cisma familiar, nuestro héroe decidió dar un cambio radical a su vida profesional y entrar a formar parte del negocio familiar con la esperanza de poner un poco de orden y ayudar a gestionar la empresa (no olvidéis que, en el fondo, es informático y como tal, su solución para todo era: pues apaga y vuelve a encender).
Pero no fue esa la única mutación, la más dura fue que de repente ¡era autónomo! Nunca más volvió a disfrutar de un mes de vacaciones, desconectar del trabajo, despreocuparse de cobrar a final de mes (aparte de aguantar las bromas de lo que parecía un chiste: el hijo, la madre y la nuera montan una Agencia de Viajes…).
Pero este trabajo engancha, la responsabilidad es grande, creamos un producto eligiendo bien nuestros proveedores, poniendo nuestra creatividad al servicio del cliente, dándole no sólo lo que necesita, sino también lo que no sabe que necesita, aportando un valor añadido que hace que no seamos meros intermediarios, porque el resultado final es muy superior a la suma de las partes.
Al principio de mi vida profesional nunca pensé que iría por este camino, pero no me arrepiento en absoluto. Es un orgullo para mí el haber aprendido tanto en estos años; he podido viajar bastante, aunque no gratis (salvo cuando hay un fam trip donde ir de pax) y casi siempre con un stress considerable (en este momento hago pausa para recordar con cariño a todos esos amigos y familiares que cuando salgo con un incentivo o evento me desean que disfrute y me lo pase muy bien).
He conocido lugares increíbles y sobre todo gente maravillosa por todo el mundo, por lo que me siento muy afortunado; hemos crecido familiar y profesionalmente y espero que hayamos aportado nuestro granito de arena en el sector del MICE, especialmente ahora desde la asociación.
Y todo esto por una mutación, quién me lo iba a decir a mí hace 30 años… ¡larga vida a los X-MEN!

