Maribel Palomino, directora de Viajes 9punto9 y agencia asociada a I de MICE, comparte en esta nueva Recomendación de Destino una de sus grandes apuestas para los viajes de incentivo de larga distancia. A partir de su experiencia, explica por qué Sudáfrica reúne todos los ingredientes para convertirse en un destino capaz de sorprender a cualquier grupo: naturaleza, aventura, gastronomía, enoturismo, excelentes infraestructuras y experiencias difíciles de olvidar.
Cuando valoramos un incentivo de larga distancia, la mayoría comenzamos pensando en Asia y América, pero hay un destino indiscutiblemente atractivo en el continente africano: Sudáfrica.
Sudáfrica es la mayor economía del continente africano. Situada en el África austral, limita con Namibia, Botswana y Zimbabue, países que invitan a combinarse con este destino, sumando nuevas experiencias; sin embargo, Sudáfrica, por sí misma, ya reúne todas las cualidades de un destino TOP para incentivos de empresa.

Lo que hace a este destino «diferente» es la posibilidad de vivir, en un mismo viaje, la experiencia del auténtico safari africano y contemplar en primera persona el Cabo de Buena Esperanza, uno de esos puntos emblemáticos del planeta, después de haber visitado a los Cinco Grandes en el Parque Kruger. Pero es que, además, uno de los atractivos que define a este destino es su riqueza vitivinícola, que nos traslada al mundo de las bodegas y los viñedos, sorprendiendo por sus variedades y el paisaje que los rodea.
En el Parque Kruger puedes organizar el incentivo dentro del parque (en hoteles que están en la misma reserva), con una experiencia totalmente inmersiva, o hacerlo en hoteles fuera del parque, que te permiten vivir el safari de una manera distinta porque lo realizan a través de una carretera de ida y vuelta que, contra todo pronóstico, mantiene la experiencia del safari viva al 100 %.
Saliendo de Johannesburgo hacia el Parque Kruger, el cliente de incentivo ya va a poder experimentar el primer efecto WOW al conocer el imponente y sorprendente Blyde Canyon, que nadie se espera y que ya garantiza que el viaje «promete» desde el principio. Llegando a Kruger, a continuación, toca ponerse el gorro safari y salir a buscar y fotografiar a los Cinco Grandes.
Finalizado el safari, nos queda todavía la experiencia de Ciudad del Cabo y su imponente «Montaña de la Mesa», a la que se asciende en teleférico. Igualmente, la ruta que se realiza desde Ciudad del Cabo hacia el Cabo de Buena Esperanza ofrece un paisaje realmente difícil de olvidar.

Sudáfrica es uno de esos destinos que pone el listón muy alto a cualquier viaje de incentivo.



