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NUEVAS GENERACIONES, NUEVO MICE: UNA PROFESIÓN QUE MERECE LA PENA ELEGIR

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En esta nueva entrega de La Voz del Socio, Begoña Figuerola, directora MICE de HATTON Events y agencia asociada a I de MICE, reflexiona sobre uno de los grandes retos de futuro del sector: atraer, formar y retener a las nuevas generaciones. Un análisis sobre talento, desarrollo profesional, liderazgo, tecnología y propósito que plantea una cuestión clave: qué MICE queremos construir para que los jóvenes no solo quieran entrar en él, sino también quedarse y crecer.

Hay una pregunta que quienes trabajamos en MICE deberíamos hacernos más a menudo: ¿por qué una persona joven querría dedicar su futuro profesional a nuestro sector?

Durante años hemos hablado de la necesidad de atraer talento, de la dificultad para encontrar determinados perfiles y de la importancia del relevo generacional. Pero quizá ha llegado el momento de cambiar la pregunta.

Porque el problema no es solamente encontrar jóvenes que quieran trabajar en MICE. El verdadero reto es conseguir que identifiquen el sector como una opción profesional atractiva y quieran desarrollar en él una carrera a largo plazo.

Y esto nos obliga a mirarnos al espejo.

Una industria que sabe crear experiencias, pero no siempre sabe contar la suya

Pocas industrias pueden ofrecer a una persona joven una combinación tan extraordinaria de creatividad, tecnología, comunicación, estrategia, relaciones humanas e internacionalización.

Organizar un congreso, una convención o un incentivo significa trabajar con clientes, destinos, marcas, proveedores y equipos diferentes. Resolver problemas constantemente. Tomar decisiones bajo presión. Convertir una idea en una experiencia real.

Sobre el papel, parece un escenario perfecto para alguien que empieza su carrera.

Y, sin embargo, existe una paradoja: trabajamos en una industria especializada en crear experiencias memorables para otros, pero no siempre somos capaces de crear una experiencia profesional suficientemente atractiva para quienes empiezan con nosotros.

Y aquí esta una de las claves del debate.

Las nuevas generaciones no rechazan necesariamente el esfuerzo, la responsabilidad o la ambición. Lo que cuestionan es para qué trabajan, cómo trabajan y qué posibilidades tienen de crecer a cambio de ese esfuerzo.

El Gen Z and Millennial Survey 2025 de Deloitte refleja este cambio: aprendizaje, equilibrio entre vida personal y profesional, seguridad económica, propósito y bienestar tienen cada vez más peso. Solo un 6% señala alcanzar una posición de liderazgo sénior como su principal objetivo profesional.

Esto no significa falta de ambición. Significa que estamos ante una definición diferente de éxito. No quieren menos. Quieren diferente.

Existe cierta tendencia a describir a la Generación Z con etiquetas fáciles: impacientes, poco comprometidos o poco dispuestos al sacrificio. Pero los datos cuentan una historia bastante más interesante. El 70% de los jóvenes de la Generación Z encuestados por Deloitte afirma desarrollar habilidades para avanzar profesionalmente al menos una vez por semana. Además, el aprendizaje práctico y el acompañamiento profesional son especialmente valorados: el 88% considera importante el aprendizaje en el puesto de trabajo y el 86% destaca la necesidad de contar con orientación y mentoring. (Deloitte⁠)

Es decir: quieren aprender. Quieren progresar. Quieren asumir responsabilidades. Pero esperan que las organizaciones también asuman la responsabilidad de ayudarles a desarrollarse. Y aquí aparece una oportunidad extraordinaria para el MICE.Nuestro sector es, por naturaleza, una escuela profesional. Cada evento es un proyecto. Cada proyecto exige competencias diferentes. Cada cliente plantea un reto. Cada destino, proveedor o equipo aporta una nueva experiencia. Tenemos una capacidad enorme para formar profesionales de manera práctica.

DEL PRIMER EMPLEO A UNA VERDADERA CARRERA

Una persona que llega al sector con 21, 22 o 23 años no es simplemente alguien que viene a “ayudar”. Es un profesional en construcción. Uno de los cambios que deberíamos abordar es nuestra manera de entender las primeras etapas de una carrera profesional. Si queremos atraer talento, debemos ofrecer algo más que una primera oportunidad laboral: debemos ofrecer un camino.

¿Qué va a aprender? ¿Quién va a acompañarle? ¿Cuándo tendrá autonomía? ¿Dónde puede estar dentro de tres o cinco años?

Las nuevas generaciones quieren respuestas a estas preguntas porque perciben el mercado laboral como un entorno de transformación permanente.

El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum señala que la inteligencia artificial, la transformación tecnológica, los cambios económicos y las nuevas expectativas sociales están modificando rápidamente las competencias necesarias en el mercado laboral. (World Economic Forum⁠)

Por eso, formar a las nuevas generaciones no puede consistir únicamente en enseñarles cómo hacemos hoy las cosas. Tenemos que prepararlas para hacer las cosas que todavía no sabemos cómo haremos mañana.

HACER VISIBLE UNA PROFESIÓN QUE TODAVÍA ES INVISIBLE

¿Cómo van a considerarnos si no saben qué hacemos, ni siquiera que existimos?

El MICE sigue siendo, para muchos jóvenes, un sector invisible. Conocen la banca, la consultoría, la publicidad, el marketing o la tecnología, pero ¿saben realmente qué hace un meeting planner?

¿Conocen las posibilidades de trabajar en una agencia, un convention bureau, un hotel, o una empresa tecnológica especializada en eventos? Probablemente no. Y lo que no se conoce difícilmente se puede elegir.

Por eso, la captación de talento debe empezar mucho antes de publicar una oferta de empleo. Tenemos que acercarnos a universidades, centros de Formación Profesional y escuelas de turismo, marketing y comunicación. Y, sobre todo, necesitamos referentes capaces de explicar qué es el MICE y qué puede llegar a ser una persona dentro de él. Necesitamos que alguien de 18 años pueda descubrir nuestra industria y pensar: “Yo quiero dedicarme a esto.”

SI QUEREMOS RETENER TALENTO, TENEMOS QUE CAMBIAR ALGUNAS REGLAS

Atraer talento es solo el principio. Después, ese profesional tendrá que decidir si quiere quedarse. Y en ese proceso, va a comparar salarios, oportunidades, flexibilidad, formación, cultura empresarial, liderazgo y calidad de vida.

El 89% de la Generación Z encuestada por Deloitte considera importante el propósito para su satisfacción y bienestar laboral. Además, las jornadas excesivamente largas y la falta de reconocimiento aparecen entre las fuentes relevantes de estrés.

En MICE conocemos los picos de trabajo y sabemos que hay momentos en los que un evento exige darlo todo. Pero precisamente por eso debemos preguntarnos: ¿Cómo compensamos ese esfuerzo? Con aprendizaje, reconocimiento, autonomía, mejores condiciones y una verdadera carrera profesional. No podemos seguir considerando normales determinadas inercias simplemente porque “siempre se ha hecho así”. Profesionalizar el MICE significa también revisar nuestra manera de trabajar. Y también nuestra manera de liderar.

Las nuevas generaciones necesitan managers que sean también mentores. Deloitte recoge que el 86% valora la orientación y el mentoring y el 88% considera importante el aprendizaje práctico. Eso exige tiempo, escucha y confianza. Traen muchas nuevas ideas y perspectivas, opciones que los de otras generaciones no habríamos considerado en todos nuestros años de experiencia. Integrar las dos generaciones es sin duda una oportunidad, no una amenaza. Porque el relevo generacional no consiste en sustituir a unos profesionales por otros. Consiste en conseguir que la experiencia de unos y la mirada de otros se encuentren.

TECNOLOGÍA SÍ. PERSONAS, MÁS QUE NUNCA

La inteligencia artificial añade otra dimensión a este debate.

Para muchos profesionales jóvenes, la IA ya forma parte de su presente. El estudio de Deloitte señala que el 57% de la Generación Z y el 56% de los millennials ya utiliza IA generativa en cierta medida en su trabajo.

El MICE debería afrontar esta realidad con inteligencia, no con miedo. No se trata de competir con la IA, sino de aprender a utilizarla para ser mejores profesionales.

La tecnología podrá ayudarnos a investigar, generar propuestas, analizar datos, automatizar tareas o personalizar contenidos. Pero seguirá siendo necesario saber escuchar a un cliente, negociar, gestionar un equipo, resolver una crisis, interpretar una necesidad o generar confianza. Y cuanto más tecnológica sea nuestra industria, más valor tendrán precisamente esas capacidades: criterio, creatividad, liderazgo y capacidad de relación. Por lo tanto, necesitamos profesionales que aporten ambas cosas: tecnología y personas. Es conseguir que ambas trabajen mejor juntas.

EL MICE QUE QUEREMOS CONSTRUIR

Quizá la conversación no debería ser únicamente “qué quieren los jóvenes”. La pregunta más importante es: ¿Qué tipo de sector queremos construir para los próximos diez o veinte años?

Uno en el que la tecnología nos permita ser más eficientes, pero donde las personas sigan siendo imprescindibles. Donde creatividad y rentabilidad convivan. Donde la sostenibilidad forme parte de las decisiones. Donde la experiencia del participante sea tan importante como los resultados del cliente.

Y, sobre todo, un sector donde trabajar en MICE sea una profesión reconocida, especializada y con posibilidades reales de desarrollo. Un sector donde una persona joven pueda entrar con ilusión y pensar que tiene delante una carrera, no simplemente un trabajo.

No quiero decir que las nuevas generaciones vienen a salvar el MICE, pero sí que vienen a transformarlo. Y tenemos que ser capaces de recibir este cambio con los brazos abiertos, y sacar lo mejor de él. Porque atraer talento es importante, formarlo es imprescindible, pero conseguir que quiera quedarse y transformar el sector con nosotros será, probablemente, uno de los grandes retos del MICE de los próximos años.