Scroll Top

“Las nuevas generaciones no quieren intermediarios, pero hay que saber explicarles el valor que aportamos”

Imagen de WhatsApp 2025-09-22 a las 10.49.47_c7984689

Con 25 años recién cumplidos, Marfa Travel sigue fiel a sus raíces: cercanía, flexibilidad y atención al detalle. Fundada como un proyecto familiar por dos mujeres emprendedoras, la agencia madrileña se ha consolidado como un referente en viajes de empresa y eventos MICE, apostando siempre por la creatividad, el trato humano y la confianza como base de cada proyecto.

En esta entrevista, Ricardo Ceratto, socio de Marfa Travel, repasa los aprendizajes de este recorrido, los retos superados y el valor de hacer las cosas con pasión, fiabilidad y una sonrisa.

Marfa Travel cumple 25 años. ¿Cómo ha sido para ti formar parte de esta historia y ver cómo una agencia familiar se consolida como referente en el sector MICE?
Ha sido una experiencia increíble. Participar en un negocio familiar como el nuestro y mantenerlo durante 25 años, aprendiendo cada día, creando una reputación y creciendo profesionalmente, es algo que hace 30 años nunca habría imaginado.

¿Cómo nació la agencia y qué recuerdas de los inicios?
Mi madre y mi mujer son profesionales del turismo. Trabajaban en agencias, llevando Corporativo y MICE. Surgió la oportunidad de montar una franquicia de una marca que ya no existe, y decidimos lanzarnos.
Yo no venía del turismo, pero dos años después me uní para aportar mi granito de arena y ayudar a consolidar el proyecto.

 

¿Qué habéis aprendido tras atravesar crisis económicas, tecnológicas y una pandemia?
Hemos vivido de todo. Aprendimos que centrarse solo en MICE, que es muy sensible a las crisis, es arriesgado.
Combinarlo con Business Travel nos ha permitido resistir. Cuando el MICE cae, el corporativo nos sostiene.

«Contar con buenos proveedores es clave»

¿Cuál es el sello distintivo de Marfa Travel?
Hay dos pilares: trato cercano y creatividad.
Somos seis personas en la oficina, y eso nos permite conocer muy bien a nuestros clientes y anticiparnos.
Además, siempre buscamos sorprender con propuestas distintas y especiales.

¿Cómo mantenéis el trato personal en un sector tan digitalizado?
Las apps, emails o WhatsApp son útiles, pero no bastan.
El cliente valora escuchar una voz, saber que detrás hay alguien que le conoce. También nos aseguramos de estar disponibles fuera de horario.
Acompañamos a eventos y hacemos visitas presenciales. Eso marca la diferencia.

¿Hay algún evento que recuerdes con especial cariño?
Sí. En 2017 organizamos un evento cultural para 30 personas. Nos presentamos en la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, en Madrid, para ver si podíamos hacer allí una visita privada. El sacerdote no lo veía claro, pero conseguimos hablar con la Hermandad. Les gustó tanto la idea que nos dejaron hacer también el cóctel allí.
El catering fue frío (era julio), con una amiga chef, dos camareros y un office pequeño. No había mesas altas. Pero fue tan especial que aún lo recuerdan. Fue artesanal al 100%.

¿Y alguna situación crítica que tuvierais que resolver sobre la marcha?
Una vez, en Ámsterdam, llegamos a un restaurante y no tenían nuestra reserva. La habían cancelado por error. El receptivo tenía la confirmación, y por suerte el restaurante reconoció el fallo. Pudieron montar la cena y el cliente solo notó un pequeño retraso.
Contar con buenos proveedores fue clave.

¿Cómo hacéis especiales los eventos con presupuestos limitados?
Con creatividad. Una gran idea no tiene por qué ser cara. A veces, un solo detalle cambia toda la percepción.

Tecnología, sostenibilidad y futuro

¿Notas un interés real por la sostenibilidad por parte de los clientes?

Sí, cada vez más. Ya no es solo una intención, sino una exigencia.
Este año hemos obtenido la certificación ISO14001 y seguimos trabajando en ofrecer servicios responsables.

 

¿Cómo manejáis la tecnología sin perder vuestra esencia?
Usamos apps, teléfonos, emails… La clave es usar la tecnología con sentido.
Ahora estamos explorando cómo integrar la inteligencia artificial. Todavía está empezando, pero crecerá rápido.
Lo importante será aplicarla sin perder el contacto humano.

¿Os cuesta encontrar y retener talento?
Nos consideramos unos privilegiados. Tenemos un equipo diverso, con distintas edades.
Aunque es difícil encontrar buenos perfiles hoy en día, nosotros lo hemos conseguido. Son profesionales comprometidos con el proyecto.

Formáis parte de I de MICE, una red entre agencias competidoras. ¿Qué os aporta?
Ha sido un antes y un después. Hace unos años, algo así era impensable: agencias competidoras compartiendo problemas, experiencias y soluciones.
Lo que más valoro es la comunicación que hemos logrado. Todos estamos dispuestos a ayudarnos.
Nos sentimos orgullosos de pertenecer y aportar.

Si pudieras diseñar un evento sin límites de presupuesto ni logística, ¿cómo sería?
No sería tan distinto. Siempre adaptamos nuestras ideas al cliente y al presupuesto. El dinero no es lo más importante.

¿Qué marcará el futuro del MICE? ¿Qué no puede perder el sector?
El mayor reto es el cambio generacional. Las nuevas generaciones se comunican de forma diferente.
Tenemos que adaptar los canales y saber explicar el valor que aportamos.
Y también está la IA. Hay que ir con cuidado, entender bien cómo usarla.
Es una revolución que afectará a todo, no solo al sector.

¿Cómo definirías Marfa Travel en una sola frase?
Nuestro logo lo resume perfectamente: Pasión, fiabilidad y una sonrisa.