Maribel Palomino, Directora de Viajes 9punto9 y agencia asociada a I de MICE, comparte una reflexión cercana y sincera sobre todo lo que los años en el sector le han enseñado. A través de experiencias, aprendizajes y una mirada muy personal, pone en valor la paciencia, la escucha y la capacidad de entender como pilares fundamentales, no solo de la vida profesional, sino también del crecimiento personal dentro de una industria tan exigente como apasionante.
Después de una trayectoria de tantos años en el sector, debo decir que, cuando me paro a pensar en todo ese camino, aparecen aprendizajes que yo misma he pasado por alto en el día a día, pero que ahí han quedado.
He aprendido a esperar, porque cuando uno desespera porque las gestiones de nuestro día a día no avanzan, entonces la vida te enseña que ESPERAR es inteligente y sabio y que en esa espera llegan las soluciones.
He aprendido a escuchar, porque el EGO de cada uno nos impide escucharnos a nosotros mismos, así que imagina escuchar a los demás. Eso no es importante, ¿verdad? Pues sí que lo es, y mucho. Escuchar a colegas, a compañeros, tanto nuevos como veteranos; escuchar lo que se grita en el sector y escuchar lo que se calla y se normaliza también es muy importante, porque nos enseña a pensar con “criterio”.
He aprendido a callar y debo decir que es lo que más me ha costado, y me cuesta, hacer, porque aquí prevalece casi siempre el temperamento de cada uno. Pero callando, en ocasiones, he podido ver quién está enfrente y, callando, he dejado que otros hablen y se definan. Y muy didáctico es que, cuando dejas hablar a los demás, aparecen los puntos de vista que tú ni siquiera habías contemplado. Valioso detalle.
Y he aprendido a entender y, ¿qué he entendido? He entendido que la unión hace la fuerza; que el contrincante puede ser tu aliado y, por supuesto, tu amigo. He entendido que una vida profesional tiene luces deslumbrantes y sombras espeluznantes, pero que hay que vivirlas y que forman parte del aprendizaje personal de cada uno de nosotros, no solo de la parte profesional.
Y, claro, no puedo dejar de nombrar a DOÑA PACIENCIA, esa señora a la que tanto nos cuesta dejar entrar en nuestro día a día, pero que considero puede ser la MAESTRA principal de este aprendizaje. Ella, poquito a poquito, me dijo:
- Espera
- Escucha
- Calla
Y… entenderás.

