Con más de tres décadas liderando equipos, cuentas estratégicas y proyectos MICE en algunas de las grandes agencias del sector, Jose Suárez afronta su etapa actual como Director Comercial de Clientes en Eventologies con una idea muy clara: vender no es cerrar operaciones, es construir confianza. Su trayectoria, marcada por la gestión de grandes cuentas, la dirección de departamentos MICE y una visión profundamente humana del negocio, le ha permitido entender el valor real de las relaciones a largo plazo.
Vicepresidente y Tesorero de I de MICE, Jose comparte en esta entrevista una mirada honesta sobre la evolución del cliente corporativo, el papel de la creatividad con sentido, la importancia de los equipos y por qué la coherencia, la palabra y la capacidad de reacción siguen siendo los grandes diferenciales en un sector que no admite atajos.
Vender no es cerrar operaciones, es construir confianza
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Jose, llegaste a Eventologies a principios de este año como Director Comercial de Clientes. ¿Qué te convenció de unirte al proyecto y cómo has abordado esta nueva etapa?
Lo que más me atrajo de Eventologies fue el trato humano. Después de una salida muy dura de mi anterior empresa, fue la primera en preocuparse, en respetar mis tiempos y en querer construir un proyecto adaptado a mis necesidades. Eso se agradece, igual que el cariño recibido por parte de I de MICE.
Eventologies entiende los eventos como experiencias y la mía empezó incluso antes de incorporarme. Encontré una agencia con un gran equipo humano, que apuesta por la creatividad, la emoción y la conexión real con las personas. He afrontado esta etapa con ilusión, pero también con método: escuchando, entendiendo la cultura interna y cuidando al cliente como siempre he hecho.
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Con casi tres décadas de experiencia en el sector, ¿hay algún momento especialmente transformador en tu trayectoria?
Ha habido varios, pero destacaría cuando entendí que el éxito comercial no se mide solo en contratos firmados, sino en relaciones construidas con clientes y equipos. Generar confianza fue un punto de inflexión.
También fue clave liderar proyectos nacionales e internacionales y trabajar con equipos muy distintos. Muchas veces la estrategia y la operativa no se alinean, y para mí el reto siempre ha sido unirlas.
El éxito comercial no se mide solo en contratos, sino en relaciones construidas
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Eventologies apuesta por la creatividad, la emoción y la conexión real con el público. ¿Qué buscan hoy los clientes?
Hoy el cliente busca autenticidad y coherencia. Ya no basta con impactar visualmente; hay que conectar con valores, propósito y una narrativa sólida.
En Eventologies escuchamos mucho y traducimos las necesidades del cliente en experiencias memorables, medibles y con retorno tangible.
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Has gestionado cuentas clave y liderado equipos. ¿Qué te han enseñado esos años sobre la confianza a largo plazo?
La confianza no se improvisa. Se construye con humildad, transparencia y cumplimiento. En un sector tan cambiante, la palabra dada sigue siendo clave.
Los mejores equipos son los que colaboran, comparten éxitos y asumen errores como parte del aprendizaje. Al final, lo que permanece son las personas.
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¿Qué habilidades son hoy imprescindibles en un equipo comercial de eventos?
Curiosidad, empatía y resiliencia. Curiosidad para entender nuevas tendencias, empatía para conectar más allá del briefing y resiliencia para gestionar la presión y la competencia.
A eso sumaría capacidad de análisis, porque la venta hoy es más agresiva y, a veces, poco profesional.
HAY IDEAS QUE NO SE EXPLICAN EN UN POWERPOINT: SE VIVEN
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¿Qué te ha enseñado trabajar en distintos entornos y ciudades?
Que no existen fórmulas universales. Cada evento, cada cultura y cada marca tiene su propio código emocional.
Un evento eficaz es el que se adapta al contexto sin perder su esencia y combina una logística impecable con emoción auténtica.
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¿Recuerdas algún reto complejo que te haya marcado especialmente?
En un proyecto internacional, un cambio normativo a pocos días del evento nos obligó a replantearlo todo. Mantuvimos la calma, reunimos al equipo y rediseñamos la experiencia en tiempo récord.
Eso me reafirmó en una idea: los grandes eventos se construyen tanto en la planificación como en la capacidad de reacción, siempre con un gran equipo detrás.
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¿Alguna anécdota que represente bien tu forma de trabajar?
Anécdotas tengo muchas en estos 33 años de profesión. Un cliente dudaba de un concepto arriesgado y decidimos presentarlo como experiencia, no como PowerPoint. Cuando lo vivió, lo entendió.
El papel lo aguanta todo, pero hay ideas que no se explican: se viven.
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Mucho se habla de sostenibilidad en eventos. ¿Dónde está el verdadero reto?
En concienciar al cliente y cambiar procesos. Pero, sobre todo, en demostrar que sostenibilidad y creatividad no son incompatibles.
La sostenibilidad aporta valor de marca cuando se aborda desde la coherencia y el impacto global.
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¿Cómo ha cambiado el perfil del cliente corporativo?
Hoy es más analítico y busca alianzas estratégicas. Valora transparencia, trazabilidad de costes e innovación con sentido.
También hay un cambio generacional que exige agilidad sin perder calidad.
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¿Qué retos ves en la captación de talento para el sector MICE?
El sector necesita visibilidad como industria de futuro. Atraer talento joven pasa por formación, flexibilidad y propósito.
Pero también por transmitir orgullo de pertenencia y cultura profesional.
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I de MICE cumple cinco años. ¿Qué balance haces de este recorrido?
Ha sido un camino apasionante. Hemos unido voces, compartido buenas prácticas y elevado el diálogo con instituciones.
Hemos demostrado que la cooperación no debilita la competencia, la profesionaliza.
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Si pudieras diseñar un evento sin límites, ¿cómo sería?
Una experiencia sensorial que combine ideas, arte y naturaleza, donde el entorno sea el escenario.
Un evento sin móviles, pensado para recordar y sentir, no solo para grabar.
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Para terminar, ¿qué necesita hoy el sector y qué aportas tú?
El sector necesita visión, unión y formación. Es momento de consolidar una forma de trabajar más colaborativa, tecnológica y humana.
Yo seguiré aportando experiencia, pasión y una convicción clara: en el centro de todo están las personas.


