Juani Blasco, directora regional de BCD Meetings & Events y BCD Sports Levante, acumula una amplia trayectoria en la gestión de eventos, congresos y viajes de incentivo para grandes compañías. Desde BCD, agencia asociada a I de MICE, ha vivido la evolución de un sector cada vez más estratégico, donde las experiencias se han convertido en una herramienta clave para conectar, motivar y fidelizar. En esta entrevista reflexiona sobre cómo han cambiado las expectativas de los clientes, el valor real de los incentivos, el papel de la tecnología y los aprendizajes que deja una profesión en la que la planificación y la capacidad de adaptación conviven cada día.
- Empezaste tu carrera en el ámbito institucional y después diste el salto al turismo corporativo. ¿Qué te atrajo de un sector tan exigente como el MICE?
Realmente mi carrera la inicié en el ámbito turístico, como agente de mostrador en venta de viajes, mi salto al ámbito institucional fue en proyecto en mi vida que me dio la oportunidad de vivir experiencias y aprender mucho de otro sector, una vez cumplida esta etapa regresé a mi verdadera pasión: el turismo.
Lo que más me atrajo del MICE fue la combinación entre estrategia, creatividad y ejecución. El MICE tiene la capacidad de transformar objetivos empresariales en experiencias reales que impactan directamente en las personas. Es un sector exigente, sí, pero precisamente por eso es apasionante: ningún proyecto es igual al anterior. - Llevas más de una década en BCD. ¿Qué te ha enseñado trabajar tantos años junto a grandes empresas y multinacionales?
Me ha enseñado a entender muy bien el negocio de los clientes, a anticiparme a sus necesidades y a trabajar con altos niveles de exigencia. También a dar valor a la constancia, la confianza a largo plazo y la importancia de construir relaciones sólidas, más allá de cada proyecto concreto. - Has vivido la evolución del sector desde posiciones comerciales y ahora desde la dirección. ¿Cómo ha cambiado la conversación con los clientes en estos años?
Ha evolucionado hacia un enfoque mucho más estratégico. Antes se hablaba más de logística; hoy hablamos de impacto, de objetivos, de retorno y de experiencia. El cliente busca un partner que le acompañe en la consecución de sus objetivos, no solo un proveedor. - Durante mucho tiempo los incentivos tuvieron que justificar constantemente su valor. ¿Crees que hoy las empresas entienden mejor para qué sirven?
Sí, y además creo que lo valora más que nunca. Después de los últimos años, las empresas han entendido que motivar, fidelizar y reconocer a los equipos no es un lujo, sino una necesidad. El incentivo bien diseñado genera un impacto muy difícil de conseguir con otras herramientas.«Las empresas ya no buscan solo organizar eventos; buscan generar experiencias con propósito»
- ¿Qué diferencia hay entre un viaje que funciona y un viaje que realmente transforma la percepción de quienes participan?
La diferencia está en el propósito y en el detalle. Un viaje que funciona cumple con lo previsto; uno que transforma conecta emocionalmente, sorprende y deja un recuerdo duradero. Ese impacto es el que realmente cambia la percepción. - Muchas veces hablamos de destinos, experiencias o actividades. ¿Crees que el verdadero éxito de un incentivo se mide en otro tipo de variables?
Absolutamente. El éxito está en cómo se sienten los participantes, en el orgullo de pertenencia que se genera y en el impacto que tiene después en el día a día de la empresa. Las emociones son una métrica clave, aunque no siempre sea la más fácil de medir. - ¿Cuál es la conversación más interesante que mantienes hoy con un cliente que hace diez años probablemente no existía?
La conversación sobre sostenibilidad, legado y responsabilidad social. Hoy los clientes quieren que sus proyectos tengan un impacto positivo más allá del propio viaje, y eso abre una dimensión muy interesante en el diseño de experiencias. - El participante actual es más viajado, más informado y más exigente. ¿Sientes que el trabajo de diseñar incentivos es hoy más difícil que antes?
Es más complejo, pero también más estimulante. Nos obliga a innovar constantemente, a buscar propuestas auténticas y a cuidar mucho más el detalle. La exigencia del cliente nos hace mejores.Tecnología, personalización y nuevas expectativas
- ¿Hay algo que las empresas sigan infravalorando cuando organizan un viaje de incentivo?
A veces se infravalora la importancia del diseño estratégico desde el inicio. No se trata solo del destino o el presupuesto, sino de construir una experiencia coherente con los objetivos. Ahí es donde realmente se marca la diferencia. - ¿Qué experiencia o proyecto recuerdas como especialmente satisfactorio porque conseguisteis un impacto que iba mucho más allá del propio viaje?
Aquellos proyectos en los que conseguimos que los participantes vuelvan transformados, más motivados y más conectados con la empresa. Especialmente cuando incorporamos acciones con impacto social o experiencias muy emocionales que trascienden el viaje. - Has dirigido equipos en años especialmente complejos para la industria. ¿Qué aprendizajes de liderazgo te dejó la pandemia?
La importancia de la cercanía, la comunicación y la adaptación constante. También de confiar en el equipo y de mantener una visión clara incluso en momentos de incertidumbre. Fue un periodo muy duro, pero también de mucho aprendizaje. - Cuando gestionas proyectos con tantos actores implicados, ¿qué es más importante: la planificación o la capacidad de reacción?
Ambas son imprescindibles. Una buena planificación es la base, pero la capacidad de reacción es lo que marca la diferencia en el momento clave. En nuestro sector siempre hay imprevistos, y saber gestionarlos es parte del éxito. Siempre utilizo una frase con mis clientes: “En BCD planificamos la improvisación”.«Hoy el verdadero reto no es viajar más lejos, sino generar un recuerdo que permanezca»
- ¿Recuerdas alguna situación límite en la que pensaste que un proyecto podía torcerse y finalmente terminó siendo un éxito?
Muchas. Nuestro sector está lleno de momentos críticos que requieren decisiones rápidas. Lo importante es mantener la calma, confiar en el equipo y enfocarse en soluciones. Muchas veces, de esas situaciones salen los mejores resultados. - ¿Qué has aprendido sobre la gestión de personas después de tantos años liderando equipos?
He aprendido que cada persona es diferente y que el liderazgo debe adaptarse a cada perfil, siempre estando cerca de la persona. Escuchar, comprender, motivar y generar confianza es clave. Un equipo comprometido marca siempre la diferencia.
- La tecnología está transformando todos los sectores. ¿Qué oportunidades reales ves para la IA y las nuevas herramientas dentro del mundo MICE?
La IA nos permite ser más eficientes, analizar mejor los datos y personalizar las experiencias. Nos ayuda en la planificación, en la operativa y en la toma de decisiones. Es una gran oportunidad si sabemos integrarla correctamente.El futuro de los viajes de incentivo y los eventos corporativos
- Y al mismo tiempo, ¿qué aspectos crees que seguirán dependiendo siempre del factor humano?
La creatividad, la empatía y la capacidad de generar relaciones. El trato con el cliente, la gestión de equipos y la sensibilidad para diseñar experiencias memorables seguirán siendo 100% humanos.
El MICE, aprovechará las ventajas de la IA, pero el factor humano en este negocio, es la clave. - ¿Crees que estamos sabiendo transmitir a las nuevas generaciones todo lo que puede ofrecer una carrera en el sector MICE?
Todavía queda trabajo por hacer. Es un sector apasionante, muy dinámico y con grandes oportunidades, pero no siempre se conoce bien. Es importante acercarlo más al talento joven. - I de MICE nació en un momento en el que la colaboración era una necesidad. ¿Qué valor encuentras hoy en compartir espacio y experiencias con otras agencias de la asociación?
El valor de compartir conocimiento, inquietudes y visión de sector. Nos enriquece como profesionales y nos permite crecer juntos. La colaboración sigue siendo clave en un entorno tan cambiante. - Si tuvieras que resumir en una sola idea lo que te ha enseñado esta profesión después de tantos años, ¿cuál sería?
Que las experiencias bien diseñadas tienen el poder de transformar personas y organizaciones.

eriencias y aprender mucho de otro sector, una vez cumplida esta etapa regresé a mi verdadera pasión: el turismo.
«Las empresas ya no buscan solo organizar eventos; buscan generar experiencias con propósito»