Mercedes Monteys, subdirectora de IRÉ Viajes y especialista en programas de incentivo, comparte su apuesta personal por un destino que rompe esquemas: Shanghái. Moderna, vibrante y sorprendentemente accesible, esta gran metrópolis china se posiciona como una opción original y poderosa para incentivar con impacto. Con vuelos directos, una infraestructura impecable y experiencias únicas que combinan tradición y vanguardia, Shanghái demuestra que los destinos menos esperados pueden dejar las mejores impresiones.
Cada vez que leo la newsletter de la Asociación I de MICE, lo primero que busco es la recomendación de destino. Y siempre pienso: “¿sobre cuál escribiría yo?”. La respuesta cambia a menudo, pero cuando Alba me pidió colaborar, lo tuve clarísimo.
Mi elección fue Shanghái.
Probablemente no sea el primer destino que viene a la mente al pensar en un viaje de incentivo. Pero cuando llevas años organizando programas para la misma empresa y buscas sorprender y motivar con algo diferente, Shanghái se convierte en una opción perfecta.
Es China, sí, pero la más moderna, limpia e internacional.
Una ciudad espectacular, una de las grandes capitales del siglo XXI. Sorprende cómo, con millones de habitantes, ha logrado ser verde, organizada y vibrante. Y, además, cada vez más accesible para el mercado español.
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Por qué Shanghái
- Sin visado para ciudadanos españoles.
- Vuelos directos desde Madrid y Barcelona con Air China y China Eastern.
- Infraestructura hotelera excelente, con hoteles de lujo y salas perfectamente equipadas.
- Guías y transporte de calidad, con servicios en español.
- Gastronomía internacional de primer nivel, además de la deliciosa cocina local.
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Ejemplo de programa (4 noches)
- Día 1 – Llegada y tarde dedicada a conocer los Jardines Yuyuan y el casco antiguo. Cena de bienvenida en un restaurante tradicional.
- Día 2 – Crucero por el río Huangpu, visita al Templo del Buda de Jade y ascenso a la Shanghai Tower, la torre más alta de Asia. Almuerzo tipo buffet con vistas panorámicas. Por la noche, cena de gala en uno de los venues más espectaculares de la ciudad, equipados con tecnología audiovisual de vanguardia.
- Día 3 – Excursión a Zhujiajiao, la “Venecia china”, con paseo en barca por sus canales, comida en un entorno mágico y tiempo para descubrir la vida local. Por la noche, cenas en restaurantes con vistas al Bund, ideales para dividir grupos grandes y culminar con una copa en un rooftop con vistas al skyline iluminado.
- Día 4 – Mañana libre para compras o visita al mercado de imitaciones. Si el vuelo es tarde, la guinda final: el impresionante circo acrobático de Shanghái, una experiencia inolvidable antes de regresar al aeropuerto.
Os aseguro que vuelven encantados.
Un destino que gusta y nos demuestra que las grandes ideas para incentivar pueden venir de los lugares menos esperados.
